Recevoir nos informations

S'abonner

Inscription à la Lettre d'informations culturelles caribéenne « Ici et là-bas » mais à des listes concernant des créations/actualités culturelles par territoire
Hasta pronto! Adan an dòt soley

Notes de lecture de GdC

Sobre « En attendant la montée des eaux » de Maryse Condé

Traduction en espagnol de la note de lecture sur En attendant la montée des eaux d'Ayelevi Novivor, par Eduardo Pico.
Muchas son las obras elogiadas por la crítica que puntuaron la profusa carrera de Maryse Condé, una de las escritoras caribeñas francófonas más traducidas en el mundo.  Las angustias de sus personajes se graban en la memoria de los lectores de SégouLa vie scélérate o Celanire cou coupé. Pasará lo mismo con su decimosexta novela de estrías dolorosas y de males sin fin  a la espera de la crecida de las aguas que enterrarán todo a su paso, hasta el origen de las desgracias.


De padre malí, guadalupeño por parte de madre, la infancia del protagonista, Babakar Traoré, se desarrolla en Mali bajo el ala protectora de su madre, Thécla Minerve, cuyos ojos tan azules como inquietantes  lo aíslan de las mujeres de su entorno que, naturalmente, la tratan de bruja.  Sin embargo,  el chico tiene un amor desaforado hacia esta madre amante y posesiva que pronto no aparecerá más que en sus sueños.
Y con razón, porque la desgracia viene a golpear fuerte a su puerta, y Babakar Traoré se encuentra proyectado lejos de los senderos trillados después de que amortajaran a sus padres y abuelos.  El se irá, porque el sentimiento de pertenencia a su tierra era tan confuso como los lazos afectivos tejidos pacientemente.
En esta novela, el lazo materno, como un hilo invisible,  va a soldar místicamente al chico con aquella que lo engendró.  Esta relación privilegiada tiene contornos edípicos para el protagonista, mantenida por la promesa de amor fiel y exclusivo hacia una madre convertida en quimera.    Entonces es lógico que Babakar abrace la profesión de tocólogo como si quisiera estar siempre en la primera fila del milagro de la vida, ser artesano a falta de ser el progenitor.

Así, el telón de la escena se levanta en Guadalupe donde el médico aborrece la muerte por parto de una  joven refugiada haitiana.  La niña, Anaïs, es salvada del cuerpo todavía tibio de su madre.  Y este ser frágil altera a Babakar, el solitario, que decide no separarse de la niña y se arriesga a la paternidad adoptándola.  Por amor a Anaïs, Babakar recorre los pueblos y aldeas de Haití buscando la verdadera identidad de la madre de la niña, cierta Reinette,  ayudado por sus compañeros de infortunio: Morva, el Haitiano que habría podido ser el padrastro  de Anaïs, y Fouad, el Palestino que se hace pasar por Libanés y cuya familia fue diezmada durante las masacres de Sabra y Chatila.  El lector sigue sin pestañear los itinerarios  de estos destinos torturados que a menudo recorren una miseria tentacular como es la de los pueblos pobres.  Costa de Marfil, Ebernuea la ficticia, Palestina, Líbano, Haití;  por todas partes la pobreza parecida y teñida de guerras, guerrillas, golpes de estado, violaciones, robos, incendios.
Este periplo  sorprendente lleva al protagonista al corazón de la sociedad haitiana, a la parte oscura de las organizaciones internacionales, a la devoción,  la amistad, la violencia, la dictadura, al ensañamiento climático con el apogeo de las inundaciones.  Antes de que la tierra se seque, ya se anuncia otra tormenta más devastadora todavía  que la anterior.  Esperando la crecida: la vida, la muerte, lo insondable, los sueños, las apariciones, los arrepentimientos, los recuerdos, la traición, la memoria, la existencia, los temblores de tierra.
Una novela arácnea sobre la necesidad de hacer inteligible el destino de sus protagonistas, aunque sean apátridas, inmigrantes, exiliados, rechazados…

Ayelevi Novivor - traduction Eduardo Pico - Version française

Share